Drenaje linfático manual en Málaga

 

Los vasos capilares linfáticos son mucho más finos y delicados que los sanguíneos, lo que supone que la forma de activar la circulación, mediante el drenaje linfático manual (DLM), requerirá de un tipo de manipulaciones mucho más suaves y de otras características que las utilizadas en el masaje normal.

El objetivo final del DLM es activar la circulación de la linfa (cuando existe un impedimento) para que esta no se estanque ni se sature de sustancias de desecho, o de gérmenes nocivos. Las manipulaciones específicas del DLM van dirigidas a favorecer el paso de la linfa hacia los ganglios linfáticos regionales superficiales. De estos a grupos ganglionares más importantes, hasta que finalmente se alcance el llamado Terminus, es decir, la terminal donde van a parar todos los grandes vasos linfáticos del organismo (conducto torácico, tronco yugular, subclavio, bronquial, etc.), antes de desembocar directamente en el sistema venoso (confluencia de las venas yugular interna, subclavia izquierda, en el costado derecho) a nivel de las fosas claviculares (entre el cuello y el tórax).

Mediante la aplicación del DLM se ejerce una acción propulsante (drenaje) de la linfa. Asimismo, queda patente que el masaje clásico no ejerce efecto alguno de drenaje linfático, pues según los trabajos del profesor Casley-Smith, la presión que se ejerce es demasiado fuerte. La presión ejercida durante la realización del DLM no debe superar los 30 mm de mercurio. Las investigaciones del profesor Kuhnke mostraron que esta presión era la necesaria para combatir edemas (hinchazón o infiltración de líquido seroalbuminoso en los espacios intercelulares de los tejidos orgánicos).

 

Acumulación de líquido

Los trastornos que se ocasionan con ello van mucho más allá de lo puramente estético. La acumulación de líquidos en los tejidos (empantanamiento tisular) dificulta el intercambio entre la sangre y las células de los tejidos, lo que determina que en estos casos las células estén mal nutridas, sufran y mueran más pronto, con lo que los tejidos afectados pierden vitalidad de forma notoria. Este hecho, que es evidente y apreciable en los grandes edemas, ocurre también en muchos estados patológicos, aunque el edema no sea tan apreciable: de ahí la gran utilidad del DLM en multitud de padecimientos.

Tensión nerviosa y estrés

Además de para todos los estados patológicos que cursan con una acumulación de líquido en los tejidos (hecho que determina el origen, mantenimiento o empeoramiento de la enfermedad), el DLM también es útil en los estados de tensión nerviosa y estrés, por su efecto relajante y sedante del Sistema Nervioso (activa el Sistema Nervioso Parasimpático).

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