• Esta técnica resulta beneficiosa contra patologías de tipo respiratorio, así como en aquellas que alteran la función pulmonar

  • Exceso de flemas, bronquitis, amigdalitis o insuficiencia respiratoria son solo algunos de los problemas que se pueden abordar gracias a la kinesiología

Más allá de la conocida kinesiología teumatológica, destinada a abordar problemas como las tendinitis, desgarros musculares o esguinces, esta técnica también puede resultar beneficiosa para abordar otras patologías, en concreto, nos centraremos en las relacionadas con el sistema respiratorio. La kinesiología respiratoria, que puede aplicarse en niños y adultos, persigue ayudar a resolver problemas de índole respiratoria, así como situaciones en las cuales el funcionamiento de los pulmones no es el correcto.

Por lo tanto, las patologías para las que es indicado acudir al tratamiento kinesiológico son aquellas relacionadas con los excesos de secreciones bronquiales (flemas) o las alternaciones en el funcionamiento pulmonar, tales como los enfisemas. Entre estas se incluye la neumonía y bronconeumonía, la fibrosis quística o la insuficiencia respiratoria. Además, está indicada para ayudar a la recuperación de otros tipos de enfermedades, como la amigdalitis, la faringitis, la bronquitis o la laringitis.

Entre las técnicas comúnmente utilizadas en esta técnica kinesiológica destacan las compresiones y vibraciones torácicas, el drenaje bronquial, la reeducación diafragmática, el entrenamiento de la musculatura respiratoria o las técnicas con variaciones de flujo aéreo.

Por todo ello, ante cualquier alteración respiratoria y/o pulmonar, cabe preguntarse qué puede hacer la kinesiología por uno mismo, pues esta técnica cuenta con numerosos procesos y acciones para ayudar a acabar o paliar los efectos de patologías en el sistema respiratorio de muy diversa índole.