• El masaje de los vasos linfáticos promueve el intercambio entre la sangre y las células, lo que favorece la nutrición celular

  • Esta técnica ayuda a eliminar la hinchazón y la acumulación de líquidos en los tejidos orgánicos

¿Edemas? ¿Acumulación de líquidos? El Drenaje Linfático Manual (DLM) es una suave técnica que, gracias a unas precisas manipulaciones, fomenta la circulación de la linfa por los vasos linfáticos, lo que favorece que esta no se estanque ni se sature de sustancias de desecho o gérmenes nocivos. El objetivo de esta técnica es promover el paso de la linfa hacia los ganglios linfáticos regionales superficiales.

Por tanto, el drenaje linfático manual puede ser un gran aliado, por su acción propulsante de la linfa, para combatir edemas, entre ellos la hinchazón o las infiltraciones de líquido seroalbuminoso entre las células de los tejidos que conforman nuestros órganos. Esta técnica, por tanto, puede ayudar a eliminar estas hinchazones provocadas por contusiones o incluso por procesos patológicos que provocan la mala circulación de la linfa, su acumulación y su contaminación con sustancias nocivas.

La manipulación de esta técnica es más suave que el masaje clásico, pues los vasos linfáticos requieren de una presión inferior. Uno de los objetivos del DLM es acabar con la acumulación de líquidos en los tejidos, pues este hecho dificulta el intercambio entre la sangre y las células, ayudando a la nutrición celular y evitando el envejecimiento y muerte de las células y tejidos.

Por último, entre los beneficios de esta técnica, cabe destacar sus efectos contra los estados de tensión y estrés, pues cuenta con un efecto relajante y sedante del Sistema Nervioso, pues actúa concretamente sobre el Sistema Nervioso Parasimpático.